ARCHIVADO EN

El nuncio del Papa en España celebra el 600 aniversario del Monasterio de Santa Dorotea en Burgos

Bernardito Auza celebró una misa de acción de gracias en el templo de las religiosas conocidas popularmente como «las doroteas»

nuncio-doroteas-600-años

El Real Monasterio de Santa Dorotea de canónigas lateranenses de San Agustín fue el escenario este pasado domingo de una solemne misa de acción de gracias por sus 600 años de presencia en Burgos, el acto fue presidida por el nuncio apostólico del Papa, Monseñor Bernardito Cleopas Auza, y concelebrada por diferentes autoritades elesiásticas locales. Este acto central forma parte de una serie de eventos organizados por las religiosas para conmemorar el VI centenario de su fundación en la ciudad de Burgos.

Ante una iglesia abarrotada de fieles que quisieron acompañar a las monjas en esta ceremonia, el nuncio repasó en su homilía la historia del Real Monasterio y su vinculación con su isla natal, Bohol, donde ya hay tres fundaciones de estas monjas. Monseñor Auza desgranó el sentido de las lecturas del día, relacionándolas con los mensajes que San Juan Pablo II y del Papa Francisco han transmitido a la vida contemplativa.

En concreto, el nuncio citó las palabras del Papa polaco dirigidas a unas carmelitas, en las que les dijo que ellas «extraen del Corazón de Cristo todas las riquezas, viviéndolo y dándolo a todos». También mencionó a Francisco, quien en unas palabras dirigidas a un grupo de carmelitas descalzas, pero aplicables a la vida contemplativa en general, señaló que «la vocación contemplativa no lleva a custodiar cenizas, sino a alimentar un fuego que arde». Auza concluyó su homilía destacando el papel del amor en la vida religiosa, siguiendo los ejemplos y enseñanzas de San Agustín.

Tras la celebración eucarística, las religiosas, conocidas popularmente como «las doroteas», invitaron al nuncio a conocer de cerca la comunidad de religiosas, mostrándole las dependencias del monasterio, y compartieron una comida de fraternidad. Para finalizar, las hermanas de origen filipino ofrecieron un pequeño recital de música.

El nuncio, a su llegada al Monasterio, fue recibido por la madre federal de la Orden, la madre Irene Estadella, la priora de la comunidad, sor Pilar Fernández, y un numeroso grupo de religiosas de la misma Orden, procedentes de Arceniega (Álava), Palencia y Palma de Mallorca, monasterio este último del que depende la comunidad de Burgos. Durante la recepción al nuncio, se escucharon expresiones en tagalo, la lengua materna del representante del Papa y de muchas de las hermanas presentes, que añadieron un toque especial a la celebración.

ARCHIVADO EN
OTRAS NOTICIAS