ARCHIVADO EN

El HUBU necesita un diccionario que contenga la palabra URGENCIAS

urgencias HUBU hospital médicos

Si usted tiene el día aburrido, puede darse una vuelta por las urgencias del Hospital Universitario de Burgos y echar la mañana, o la tarde, o la noche.

No es necesario que tenga ningún mal concreto, de hecho, es recomendable que si tiene alguna dolencia urgente vaya a cualquier sitio antes que al HUBU.

Pero si usted va cualquiera de estos días sin ningún mal aparente, es posible que para cuando le atiendan ya tenga alguno, y eso que se ahorra.

La queja no es nueva, pero el cabreo y la desesperación de quienes estos días necesitan acudir al médico sí.

No hay mal que por bien no venga. Tras tantas horas se espera, sin que medie explicación alguna por parte de nadie, la gente en la sala de espera empieza a confraternizar. Llega el momento de intercambiar enfermedades, jugar a «quién lleva más tiempo sentado», contar alguna que otra experiencia con las largas esperas.

Claro, como esto es Castilla y León y Burgos, experiencias de esas tenemos todos así que, entre los familiares de los acompañantes no faltan temas de conversación.

Y decimos entre los familiares, porque los enfermos están a sus cosas de enfermos, como si hubieran decidido ir a urgencias por alguna dolencia o molestia que requiriese atención médica.

Mientras los pacientes sufren, buscan la mejor posición para pasar la siguiente hora de espera y se acuerdan de algún familiar de los que están al otro lado de la ventanilla, los familiares siguen con su particular charla. Es bonito confraternizar, ver crecer a niños que entraron en esa sala de espera en brazos de sus madres y antes de salir ya necesitan afeitarse…

Cualquier malpensado podría creer que este tipo de esperas responde más a una estrategia perfectamente orquestada cuyo objetivo se escucha en esas conversaciones cruzadas entre pacientes hablando de sanidad privada, como opción para que a uno le atiendan.

En fin, larga vida a los castellano y leoneses, para que, al menos, puedan disfrutar la mitad de esa vida porque la otra mitad puede que la pasen en una sala de espera.¿Será también culpa de las modas ecologistas?

ARCHIVADO EN
OTRAS NOTICIAS