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El «gran desconocido» del surrealismo español, Granell, inunda la Casa del Cordón

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La sala de exposiciones de la Casa del Cordón acoges desde hoy y hasta el próximo 10 de enero la muestra «Granell. El surrealismo como arte; el surrealismo como vida», que recorre la vida y obra de Eugenio Fernández Granell.

Granell fue una de las figuras más relevantes del arte español de vanguardia y posiblemente el último de los grandes artistas pertenecientes al movimiento surrealista histórico. Exiliado tras la Guerra Civil, Granell desarrolló gran parte de su obra fuera de España donde su nombre cobra mayor importancia que dentro de nuestra fronteras, de ahí que se le conozca como el «gran desconocido del surrealismo».

La exposición de Cultural Cordón exhibe 55 obras repartidas entre pintura, dibujo, collage, objetos y construcciones, en una iniciativa de la Fundación Caja de Burgos realizada en exclusiva junto con la Fudnación Eugenio Granell. A ellas, se suman diversos documentos como pinturas, partituras musicales, grabaciones en audio, proyecciones de sus ocho películas y diversas ediciones de sus libros; y es que esta muestra, no sólo refleja el lado pictórico de Granell, si no sus múltiples facetas artísticas como músico, poeta, dramaturgo, compositor, escultor y cineasta.

Estas obras están divididas pro etapas de su vida, donde se ve una clara evolución con el paso de los años, así, la sala de exposiciones se ha dividido en cuatro momentos del artista con diferentes denominaciones. En primer lugar «Luz en la Sombra», donde se refleja la etapa del exilio del artista hacia la República Dominicana, y donde se empieza a aparecer el país caribeño. «Donde el aire cambia el color», cuadros inundados de color, de su etapa de los años 50 en Puerto Rico y Guatemala. «Encuentros fortuitos/objetos indestructibles», etapa dedicada a las esculturas, sencillas maderas coloreadas que se transforman en Esculturas-objeto; y por último, «Trabajar en libertas; vivir con amor», última etapa del artista donde su relación con España se hace más intensa, tras la etapa abstracta vuelven las formas estáticas y solemnes, lineales, muy dibujadas y composiciones barrocas.

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