El flaco favor insultante de Verónica Casado a la salud mental regional

El ser humano es capaz de tropezar dos veces en la misma piedra. Pero exactamente en la misma. Hace menos de un mes el diputado de Más País, Íñigo Errejón recibió un «vete al médico» en pleno Congreso de los Diputados, mientras pedía más psicólogos ante la difícil situación que atraviesa la salud mental de los Españoles, con las consecuentes y críticas y disculpa incluida.

Este martes, el turno de la discordia ha sido para Verónica Casado, médico para más señas. La consejera de Sanidad espetaba, en plena sesión de control de la pandemia a los procuradores socialistas un «me preocupa la salud mental, mucho, y la suya especialmente». De nuevo, un asunto que requiere de seriedad como es la salud mental, que necesita de personas públicas que visibilicen que este tipo de problemas deben dejar de ser un estigma en la sociedad, se acaba utilizando para llamar locos a los que piensan diferente.

Este insulto con el que Casado se dirigió a los socialistas tiene una connotación gravísima si atendemos que la salud mental es también competencia de la consejera de Sanidad. ¿Cómo vamos a confiar en las políticas de esta consejera en materia de salud mental si para ella es un mero chascarrillo? ¿De verdad no tenía esta médico de profesión otro argumento intelectual para defenderse o para atacar? La vergüenza llega, además, en forma de aplauso de su bancada, que cual niños de colegio, ríen las gracias del insulto.

A partir de aquí, bronca en el parvulario de las Cortes, con un Luis Fuentes que llega a decir que si se tiene que quedar solo en el hemiciclo se queda. Cosa muy práctica porque en soledad nadie te lleva la contraria. Es triste que Fuentes se enfadase por el enfado de los socialistas pero no por la descalificación de Casado en dos partes: la primera insultando al PSOE y la segunda insultando a todas las personas que tienen problemas de salud mental y que, dicho sea de paso, en Castilla y León somos cada vez más gracias a la política de la señora Casado y del Señor Igea.

Porque las restricciones, los toques de queda, la mascarilla, la constante vigilancia, la pérdida de nuestros derechos y la sorna y la soberbia con la que se aplican todas estas prohibiciones, está generando en el conjunto de la sociedad mayores niveles de ansiedad, depresión, enfado, apatía o trastornos de conducta, por citar algunos ejemplos que afectan directamente a nuestra salud mental.

Al final, el presidente de las Cortes le insta a Casado a retirar la expresión de diario de sesiones, como si por el hecho de retirarlo ya no se hubiera dicho. Pero la consejera no se arrepiente y se limita a decir que «si tiene que retirarlo lo retira» intentando convencer al público asistente de que ella no ha querido decir lo que dijo.