El error que podría crear un coladero en la nueva ordenanza de chamizos

El concejal de licencias, Julio Rodríguez Vigil ha avanzado algún cambio en la redacción de la nueva ordenanza de chamizos en la que está trabajando el Ayuntamiento de Burgos.

En este sentido, Rodríguez-Vigil ha recogido la petición de una asociación de músicos del polígono en la que solicitaban que este tipo de colectivos, asociaciones culturales, quedasen exentas del cumplimiento de esta ordenanza, en lo que a horarios y a medidas acústicas se refiere.

El concejal de licencias ha visto la petición con buenos ojos, al igual que ha aceptado que sea requisito indispensable figurar en el registro de asociaciones culturales del Ayuntamiento y estar afincados en los polígonos para acogerse a esta dispensa.

El edil, con la mejor de las voluntades, comete un error, pues figurar en el registro de asociaciones no es una condición mínimamente compleja, basta con apuntarse y listo. No hace falta más que presentar, en el más complicado de los casos, presentar unos estatutos. Esto podría convertirse en un coladero para que los chamizos acabasen burlando la ordenanza creada, precisamente para su regulación. Basta con que cualquier grupo de chavales se apunte como asociación.

Plantear una ordenanza que regula una actividad que ya está tipificada en la normativa regional y en la propia Constitución es, de por sí, atrevido. Pero empezar a excepcionar casos con requisitos tan inverosímiles puede hacer que la ordenanza nazca estéril.