El candidato de la fuerza más votada,Javier Lacalle, es el Alcalde.

Tras el proceso electoral y la pérdida de la mayoría absoluta por parte del Partido Popular, el nuevo espectro político creado obligaba a unos y otros a tener que buscar un pacto que permitiera determinar el candidato que finalmente resultaría elegido como Alcalde.No fué posible y tuvo que ser «el imperio de la Ley» el que impusiera el sentido común, asignando la más alta responsabilidad de la ciudad sobre el candidato de la lista más votada.Así ha sido y, Javier Lacalle ha resultado ser investido Alcalde de Burgos.

Pero sin duda hemos de poner el acento ahora, en algunos extremos que se nos antojan de especial trascendencia política, cual es la pérdida absoluta de credibilidad de ciudadanos en tan solo dos semanas.Es obvio la importancia y trascendencia de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Burgos y, tal vez por eso, los burgaleses esperaban que realmente fueran una formación que aportase unas «nuevas maneras», y un discurso que oxigenase e hiciera avanzar el tradicional discurso político.

Sin embargo no ha sido así ,y el «incalificable error político» de la formación naranja, será una losa que les perseguirá toda la legislatura, pues en el momento crítico, el sin duda más importante de toda la legislatura, han olvidado su compromiso electoral con los votantes, expresado en otorgar apoyo a la fuerza más votada.Esto fue totalmente ignorado, cuando quedando apenas 48 horas para la investidura algunos miembros de ciudadanos decidieron, que «el anillo del poder», al igual que en el Señor de los Anillos, era demasiado importante para dejarlo en manos de terceros, aún y a pesar de tener que romper su compromiso con quienes les habían votado.

Sólo una voz ha sorprendido por su valentía, la de Silvia Alvarez de Eulate, quien ha tenido que recordar a su partido que ese no fué el compromiso adquirido el 24 de mayo con los votantes, y que nunca tendría sentido dentro del ideario de Ciudadanos, el proponerse para la Alcaldía siendo la fuerza menos votada.Cada uno puede sacar sus conclusiones, pero desde luego, con unas cuantas actuaciones de este tipo, el partido de Albert Rivera,puede sufrir y tener que dar demasiadas explicaciones en la Generales de noviembre.

Finalmente, otro nombre ha destacado con nombre propio y voz profunda, y no ha sido otro que el del cabeza de lista del PSOE Daniel de la Rosa, que  ha demostrado que todavía es posible la regeneración del discurso del Partido Socialista, cuando se ha negado en rotundo a secundar la maniobra de Gloria Bañeres y Ciudadanos, descalificando enérgicamente este modo de actuar.

Por parte de los dos grandes partidos del Ayuntamiento de Burgos, PP y PSOE, el nivel de indignación con el comportamiento de Ciudadanos ha sido compartido, lo que ya aventura a que en este Ayuntamiento da la sensación que será más fácil gobernar con acuerdos puntuales con el PSOE que con Ciudadanos, a la vista del comportamiento evidenciado.

Enhorabuena una vez más, al nuevo Alcalde y al resto de concejales del resto de las formaciones, a quienes habremos de exigir desde ahora,  sentido común y responsabilidad en sus decisiones para que nuestra ciudad avance, pues no cabe duda que un gobierno estable permite la búsqueda de acuerdos y la realización de proyectos «de ciudad», de los que estarán absolutamente alejados otras corporaciones y ciudades a la que la política de pactos haya llevado a modelos que en principio se antojan insostenibles.

loading...