El Ayuntamiento de Burgos no tendrá que sustituir el césped artificial de sus campos

Lo que se prohíbe es la comercialización del caucho a partir de 2031, pero no su almacenamiento o eliminación antes de ese año

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El futuro de los campos de hierba artificial ha dado mucho que hablar durante los últimos días por la posible eliminación del caucho para 2031. Sin embargo, lo que en verdad la Unión Europea ha establecido es que no exigirá la retirada de este relleno ni prohibirá el uso de este material almacenado, sino que simplemente prohibirá su comercialización a partir del 17 de octubre de 2031.

Concretamente, esta información se puede localizar en el propio Reglamento 2023/2055 que publica la UE en el Diario Oficial de la Unión Europea con fecha 23 de septiembre. Si se accede a uno de los anexos de este reglamento, se puede leer que «no se comercializará (…) a partir del 17 de octubre de 2031, el relleno granular de uso en instalaciones deportivas sintéticas».

El concejal del Servicio Municipalizado de Deportes, César Barriada, ha constatado que, debido a esto, las actuaciones en las instalaciones deportivas de Burgos se encuentran en este momento en «standby», o lo que es lo mismo, paralizadas. A lo que se refiere concretamente el concejal, por ejemplo, es que si el Ayuntamiento de una ciudad tiene provisiones de caucho almacenadas, podría hacer uso de ellas. Pero en ningún caso supondría la eliminación o retirada de ese caucho para antes de 2031.

Esto significaría la no variación del estado de algunos de los campos de hierba artificial de nuestra ciudad, como el del complejo de José Luis Talamillo, cuyo césped se preve renovar por un monto total de 59.000 euros antes de que termine el presente año.

Además, recientemente se han llevado a cabo la sustitución de los tres campos de hierba artificial de las instalaciones de Pallafría, donde el primer campo vio como finalizaban sus actuaciones este pasado mes de septiembre, mientras que los otros dos campos la renovación se efectuó el pasado mes de abril. Este proyecto supuso un total de 447.000 euros.

Por otro lado, otras instalaciones como la del José Manuel Sedano y el campo de San Amaro también cambiaron su césped, pero hace más tiempo, durante el mandato de Javier Lacalle en 2016. A estos proyectos se destinaron 220.000 y casi un millón de euros, respectivamente.

Estas bolitas de caucho son de menos de cinco milímetros y por ello están consideradas microplásticos contaminantes para el medio ambiente. Estas partículas, que solo se usan para terrenos de juego de fútbol, hockey o rugby, cumplen la función de emular el bote que el balón haría sobre una superficie de césped natural y, sobre todo, limitar el daño que los deportistas sufren en las caídas.

Ya se han planteado algunas alternativas, como la del corcho, presente en algunos campos, pero que está lejos de dar un buen rendimiento ya que flota y es difícil de mantener. Con esta aclaración, lo que se sabe con certeza es que no se podrá comprar caucho a partir de 2031, pero sí hacer uso de él hasta entonces. Lo que está claro es que se vienen unos años agitados para la industria del césped artificial, ya que con el caucho empleado se da salida cada año a 150 millones de neumáticos en Europa.

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