El Ayuntamiento de Burgos ha tenido un trato sospechosamete diferente con los equipos de la ciudad

Daniel de la Rosa y Levi Moreno_PSOE

Al alcalde de Burgos, Daniel de la Rosa, le gusta decir, e incluso creerse, que está comprometido por igual con todos los equipos de la ciudad. Pero esto no es cierto. El presidente del Real Burgos. C.F. SAD, Juan Antonio Gallego, anunciaba este jueves en Canal 54 su decisión de abandonar la presidencia del histórico equipo y lo hacía sin querer echar culpas a nadie.

Pero, a mismo tiempo, Gallego no ha podido evitar mencionar un hecho que cae por su propio peso. El trato que el Ayuntamiento de Burgos ha tenido en los últimos años, y de forma muy especial, en los dos últimos, para con el Real Burgos y hacia el resto de los equipos de la ciudad ha sido significativamente diferente, para mal.

Puntualizamos este «para mal», pues el Ayuntamiento es propietario del mayor paquete de acciones de la entidad y, por ley, debe velar por la protección de su propio patrimonio. Nadie pondría en duda que el Ayuntamiento cuide más las piscinas de San Amaro que las de la Deportiva; o cualquiera de los aparcamientos de Bulevar que el del Hospital Universitario. Sin embargo, lo que ha pasado en Burgos es de traca y, aunque Gallego no ha querido centrar ahí las críticas, es un hecho indiscutible .

Solo mirando a los tres equipos de la ciudad que han militado en Tercera División en el último año, el trato recibido a sido claramente discriminatorio. El Burgos Promesas ha contado con una ciudad deportiva pagada, en su mayor parte, con dinero público. A mayores, se ha invertido dinero público para mejorar los accesos y el aparcamiento a las instalaciones y, por si fuera poco, se ha compensado económicamente al club para hacer frente a los gastos derivados de las instalaciones. La consecuencia: un previsible ascenso a Segunda B (decimos previsible porque si el Burgos C.F no resuelve antes del 30 de junio sus problemas económicos, el Promesas 2000, como filial, descendería a Regional).

El Bupolsa no ha tenido, por ejemplo, tanta suerte, aunque al menos ha podido decidir en qué instalaciones jugar y, salvo alguna que otra excepción, en qué horarios hacerlo.

Sin embargo, al Real Burgos, recordemos propiedad del Ayuntamiento, se le han impuesto desde su ascenso a Tercera División, las instalaciones en las que jugar. En el último año, además, el alcalde Daniel de la Rosa, le ha impuesto jugar en Pallafría y los horarios de los partidos. Eso sí, suena cuando menos curioso que el propio PSOE, hace apenas 4 años, emitiera un escrito dirigido a la propia sección de deportes, donde avanzaba que si el Real Burgos jugaba en Pallafría sería una condena para el proyecto deportivo.

A mayores, Gallego ha recordado cómo desde finales de 2020, el Ayuntamiento le ha pedido la convocatoria de una Asamblea General, para conocer si el Real Burgos estaba en situación de insolvencia. Medida esta que sorprende al presidente del Real Burgos, pues, cuando Daniel de la Rosa ha conocido, mediante una auditoría, que el Burgos C.F. estaba en esa situación de insolvencia (que no es la del Real Burgos), ha articulado la concesión de una instalación pública para ayudarle a cuadrar su balance económico. Una muestra más del trato diferente que el alcalde de la ciudad ha tenido para con los equipos burgaleses.