¿Dónde están los 36.000 euros de las entradas de las fiestas para menores?

Exteriores Anden 56 (Octubre 2021)

A medida que analizamos cómo se han solicitado, organizado y desarrollado las fiestas sin alcohol en el Centro de Creación Musical, y cruzamos los datos con el contrato firmado por el adjudicatario, aparecen más y más incógnitas.

El conocido como Andén 56 es un negocio y como tal parece funcionar. Por eso, cuando se organiza en su interior un evento por el que se cobra entrada, nadie parece cuestionar lo obvio. Sin embargo, el contrato firmado entre el adjudicatario y el Ayuntamiento incluye una serie de eventos por los que el Ayuntamiento, esto es, los burgaleses, no tienen que pagar al concesionario. Es más, según el contrato, es casi, alrevés.

Lo explicamos. El contrato firmado en julio del año 2021 reservaba al Ayuntamiento de Burgos la celebración de, al menos, 8 eventos para los que el concesionario tendría que asumir todos los «costes de producción, suministros energéticos y personal necesario» y «el coste de diseño e impresión de las entradas». Puede parecer más o menos justo pero así figuraba en el pliego de condiciones y todas las empresas que se presentasen al concurso lo sabían.

Sabiendo que dicho concurso implicaba la explotación de un negocio, el Ayuntamiento se aseguraba que, de los 8 eventos, al menos 5 tendrían que ser en viernes, y excluía, eso sí, la posibilidad de hacerlo en sábado al entender que, desde el punto de vista de un negocio, era el «día de máximo rendimiento».

Pues bien, las famosas 5 fiestas de menores, celebradas los días 20 de febrero, 13 de mayo, 31 de octubre, 22 y 28 de diciembre, coinciden con los criterios que marca el contrato. Son eventos organizados por el Ayuntamiento, toda vez que fueron los alcaldes De la Rosa y Ayala los que solicitiraron los permisos y fue el propio Ayuntamiento quien publicitó y anunció las fiestas.

Y es aquí donde se plantea la gran duda. Si la empresa tenía que correr con todos los gastos, ¿quién decidió poner precio a las entradas? Porque sería una interpretación torticera y mal intencionada del contrato pensar que cada evento que organice el Ayuntamiento de Burgos se convierta en una oportunidad lucrativa para el concesionario. O peor aún, que los eventos que organiza el Ayuntamiento y que tiene que costear, de su bolsillo, el concesionario, lo acaben pagando a pachas los asistentes al mismo. Hablamos de 5 eventos, a 6 euros la entrada, con un aforo máximo de 1.200 personas. Hagan números y verán que, con el «sold out» anunciado, los ingresos por fiesta ascienden a 7.2000 euros, en suma, en 2023 supusieron 36.000 euros.

Dada la opacidad del Ayuntamiento de Burgos para conseguir información al respecto, quedaría pendiente analizar si el Ayuntamiento de Burgos ha llegado a hacer uso de los 8 días que le corresponden por contrato. Aquí tenemos claros, al menos, 5 días. Aunque desde la administración municipal quisieran desligar estos eventos de lo que fija el contrato, para intentar salvar la cara, quedaría otro fleco suelto: dado que el Ayuntamiento de Burgos es el organizador de los mismos, o estos eventos son los que le corresponden por contrato o debería existir, a su vez, un documento a mayores para la encomienda de la producción de estas fiestas, donde figurase con todo lujo de detalles, cuánto paga el Ayuntamiento y el precio de las entradas.

El cualquiera de los dos escenarios, siendo el primero el más plausible, el Ayuntamiento de Burgos no ha actuado correctamente, haciendo cumplir con el contrato y, en consecuencia, defendiendo el interés de la ciudad por encima del interés de la empresa.

Y teniendo en cuenta las respuestas dadas desde Juventud, intentando confundir estos 5 eventos con campañas de prevención del consumo de alcohol en los jóvenes, bien parece que los técnicos de este área le están tomando el pelo al actual concejal, Fernando Martínez-Acitores, como hicieran con la anterior, Estrella Paredes. Si bien, es necesario subrayar, que el actual contrato de explotación lo redactó juventud bajo la batuta de Paredes. Desde luego, las respuestas del concejal no pueden limitarse al «me dicen» o «esto me transmiten los técnicos».

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