División en el equipo de Gobierno por las fiestas de los barrios

Ayuntamiento de Burgos

El equipo de Gobierno local del Ayuntamiento de Burgos se encuentra estos días dividido por las nuevas bases para la organización de las fiestas de los barrios, que otorgan a los vecinos organizadores toda responsabilidad de lo que pueda suceder durante las celebraciones.

Las discrepancias con estas bases surgieron desde el mismo momento de su aprobación, que contó a favor con los votos del Partido Popular, Ciudadanos e Imagina Burgos, en contra del Partido Socialista y la abstención de la concejal no adscrita Blanca Guinea.Los representantes de los barrios lanzaron un mensaje claro al Ayuntamiento desde ese mismo momento, negándose a organizar las fiestas con dichas bases y animando al Consistorio a retrotraerse a la situación de 2018.

Sin embargo, desde el Instituto Municipal de Cultura y Turismo no se ha producido paso alguno en ninguna dirección, pese a que la oposición vecinal es tan fuerte, que esta misma semana 27 barrios de la ciudad han anunciado que no organizarán sus fiestas de acuerdo a estos parámetros.En medio de esta polémica, se encuentra un Partido Socialista que insiste en que hay que acabar con este «disparate» y se posiciona del lado de los barrios y un equipo de Gobierno que se encuentra en estos momentos dividido por cómo actuar ante esta situación.

Según ha podido saber Canal 54, en estos momentos un bloque a favor de la medida sería el compuesto por el propio alcalde, Javier Lacalle, y el concejal de Festejos, José Antonio Antón, con la complicidad de la presidenta del Instituto Municipal de Cultura y Turismo, Lorena de la Fuente, que trataría de apartarse de la polémica relegando en Antón la responsabilidad.

En el otro lado se encontrarían las posiciones de varios concejales del propio Partido Popular, entre los que figuraría la vicealcaldesa, Gema Conde, quien apelaría al diálogo con los vecinos para tratar de buscar una solución a este enfrentamiento y estaría animando al propio Antón a buscar ese punto de conciliación que requiere una disputa como la abierta en este momento con los barrios.