Derrota del Real Burgos y vergonzosa actuación del árbitro

El Real Burgos C.F. SAD ha empezado la segunda vuelta con una derrota por la mínima ante el Real Ávila y el trío arbitral, que mucho han tenido que ver en el resultado de este domingo y en el de la semana que viene.

Tras el empate a 1 en la ida, ambos equipos tenían este domingo una oportunidad para apuntarse la victoria.

Durante los primeros 45 minutos, el Real Burgos llevó la iniciativa del encuentro, anulando al conjunto abulense en su ataque y dominando con claridad el centro del campo. El frío y la coincidencia de horas con el encuentro del Burgos C.F. hizo que la afición visitante y la local estuvieran muy equilibradas.

El Real Burgos tuvo una ocasión de oro en el minuto 35. El balón golpeaba el larguero y botaba en la línea de cal de la portería. El colegiado entendió que no había entrado aunque visionando las repeticiones la cosa no está nada clara.

Ya en la segunda mitad el juego tuvo el condicionante de una intensa niebla que fue asentándose en el terreno de juego.

El Real Ávila empezó a coger las riendas del partido y éste fue más competitivo, con unos primeros 20 minutos de ida y vuelta. Pero el juego se fue volviendo más y más bronco, no solo por el desarrollo normal del partido sino por un colegiado con ganas de protagonismo.

Los últimos 15 minutos de partido se convirtieron en un paripé con un árbitro que solo vio lo que quiso y que se desquitó agusto con el Real Burgos al que sacó tarjetas amarillas, rojas y hasta la tarjeta del Carrefour.

El trencilla pitó un penalti a favor del Real Ávila, muy protestato, que se sirvió al conjunto visitante para ponerse por delante. En los compases finales, no solo ignoró un penalti meridiano a favor del Real Burgos, sino que expulsó al jugador sobre el que se había cometido la falta, al entrenador y al segundo entrenador del Real Burgos. Estaba tan desatado que parecía dispuesto a expulsar a su propio línea que, cual acusica de colegio, señalaba a quien le caía mal en el banquillo local.

Y así, con una actuación que ensombreció cualquier cosa relacionada con el fútbol, acabó un partido que se convierte en la sexta derrota consecutiva de los rojipardillos.

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