Demencia o Prudencia

mascarillas oña

Desde finales de mayo y hasta hoy, podemos decir que Burgos es una ciudad «libre de Covid». De hecho según los datos de ayer mismo solo una persona queda en la UCI del Hospital de Burgos y no parece que se señalen nuevos ingresos por coronavirus como para preocuparse.

Partiendo de los datos existentes, nos preguntamos si no resultan total y absolutamente desproporcionadas las medidas impuestas a todos los burgaleses para poder recuperar la vida normal.

Es cierto que la prudencia puede aconsejar adoptar una serie de medidas de precaución, pero indudablemente y a la vista de los datos actuales, estas medidas deben tener carácter voluntario (llevar mascarilla, lo es), pues es lo que mejor armozina con la libertad de las personas.

Démonos cuenta que si en Burgos no hay nuevos infectados, el virus sólo podrá contagiarlo quien venga de fuera, pero no los propios vecinos y residentes de Burgos que parecen encontrase «en plena forma».Es decir, aquejados con las dolencias y patólogias médicas habituales, pero no por Covid-19.

La consecuencia es que, con los los actuales datos médicos de Burgos capital, carece de ningún sentido, establecer ningún tipo de medida limitativa de las libertades que cada uno teníamos antes del Covid-19.

Sé que este artículo despertará las iras de quienes resultan ser defensores a ultranza de su propia salud, aunque para ello deban someter a todos los demás, a una serie de comportamientos que no encuentran justificación alguna y que restringen su propia libertad, máxime cuando en lo que se apoyan son en unos datos médicos actuales de Burgos capital que no sirven para justificar el «fanatismo de la mascarilla».

No ignoro el que el Covid-19, como el resto de enfermedades actuales seguirá manifestándose y generando nuevos enfermos, pero la realidad es que nuestro sistema sanitario ya debe estar preparado para afrontarlo habida cuenta de la experiencia de meses atrás, porque lo que no parece justificable es que en unas autonomías se escondan los datos para permitir que los ciudadanos puedan disponer de mayores libertades que en otros territorios. Si las decisiones se toman en base a  los datos sanitarios, que así sea, pero para lo bueno y para lo malo.

Lo que no puede ser es que la prudencia se convierta en demencia , para algunos, y el miedo haga presa de muchos de los ciudadanos, hasta el punto de obstinarse en exigir e imponer a los demás una serie de comportamientos que, a día de hoy, no vienen soportados por los datos médicos de Burgos capital.

Claro que en el futuro podrán existir nuevos contagiados, ¡Es lo normal!, igual que habrá gente con cáncer, asma, hipertensión, depresión, ansiedad,…y otra amplia gama de sintomatologías propias de los tiempos en los que vivimos y que, salvo error por mi parte, serán casi imposibles de erradicar totalmente.

Por tanto, y aunque entiendo que para muchos cuanto aquí se manifiesta resulte no ser «políticamente correcto» he de decir, que vengo siendo testigo desde hace varios meses de miles de ciudadanos abrazándose, besándose, tocándose y,…, viviendo su vida de una forma natural, sin que los datos médicos que nos son puestos de manifiesto en nuestra ciudad sirvan para crear la menor preocupación, y si para desdecir a todos aquellos que lo único que hacen es predecir catástrofes día tras día.

También he visto empeorar e incluso fallecer a personas queridos, fruto del confinamiento y el aislamiento, que ha impedido a los familiares ver a sus enfermos o ancianos y darles la fuerza necesaria para salir adelante.Pero de eso, quienes defienden las medidas más radicales y estrictas de prevención no dicen nada. Fué una muerte entre cuatro paredes totalmente injustificable y vergonzante.

Y del mismo modo, asisto con frecuencia  a manifestaciones de personas que fruto de la situación económica derivada del Covid-19, se encuentran al borde de la desesperación pensando en que las promesas de los políticos, son solo eso, y que en muy breve plazo se enfrentan al cierre de sus empresas.Dicen que da lo mismo morirse por el coronavirus o de un infarto por no poder soportar incumplir los compromisos adquiridos, al final «la causa» puede ser lo de menos

Por tanto, está bien que el que quiera lleve mascarilla; que el que quiera huya de los sitios concurridos donde los ciudadanos se rozan unos con otros sin mayor preocupación y, que el que quiera no salga de casa pero, con los actuales datos médicos de nuestra ciudad no convirtamos la prudencia en demencia, ni queramos ser «más papistas que el Papa» y nos pasemos el día con el teléfono en mano llamando a la Policía para denunciar a unos y otros. En Burgos capital está suficientemente demostrado y acreditado que, de momento, y con los datos de los últimos dos meses no hay motivo ninguno de Alarma como para convertir la ciudad en un Estado Policial y a nuestros ciudadanos en presos de una hipótesis inexistente.

Juan Antonio Gallego
Director Canal 54 Burgos

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