De la Rosa, el dinero público y un posible pelotazo privado

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Vuelven los rumores de venta de la empresa Burgos C.F. Sociedad Anónima Deportiva. De cumplirse los augurios lanzados, entre otros, por Diario de Burgos, los actuales propietarios del Burgos estarían ultimando la venta del equipo y culminando así, el negocio que buscaban.

Hasta aquí, todo es lícito. Una empresa buscando hacer negocio, lo más normal del mundo. Nadie puede ponerle un solo pero a ese movimiento, si es que es movimiento hubiera sido única y exclusivamente así. El problema es que para que unos empresarios hagan o puedan hacer ahora negocio con esa empresa, ha hecho falta que un Equipo de Gobierno usase el dinero de todos los burgaleses. De no ser así, de no haber intervenido el dinero público ¿qué sería hoy del Burgos C.F.?

En el Equipo de Gobierno lo tienen claro. Tanto, que el propio director del Gabinete de Alcaldía, Antonio Fernández Santos, no tuvo rubor ninguno en afirmar, en febrero de 2022, que si no hubiera sido por la concesión demanial del estadio municipal, el Burgos no se habría salvado de la ruina.

Y no le falta razón. Lo que era de todos los burgaleses se utilizó para sanear las cuentas del Burgos C.F.. Esto es curioso, puesto que para acceder a la concesión demanial, era necesario que las cuentas de Burgos estuvieran saneadas. Pero bueno, el pasado, pasado está. Aunque, por poner un apunte en ese pasado, el PSOE fue el único partido que votó en a favor de dicha concesión demanial para «salvar al Club de la ruina» (cuando, por cierto, ya no era un club sino una empresa).

Pero no quedó ahí la cosa. Desde entonces, hemos seguido soltando dinero público a esta empresa para sus negocios diarios, a razón de unos 700.000 euros al año. Cantidad que el propio De la Rosa ha aumentado unilateralmente para esta y la próxima temporada, insistimos, no con su dinero, sino con el de todos.

Los rumores de venta también han despertado el recelo y los miedos de los aficionados, que vuelven a ver cómo se mercantiliza con algo que, para ellos, es muy importante. Canal 54 lo avisó con los Caselli y lo recuerda cuando puede. Cuando algo muy querido en la ciudad se deja en manos de quien no es de Burgos, puede pasar cualquier cosa. Los de Burgos lo cuidarán, con mejor o peor suerte, porque son de aquí y saben que siempre les recordarán por ello. Los de fuera, si las cosas salen mal, pueden hacer la maleta y volver a su tierra sin remordimiento alguno, sin apartar las miradas en las colas de los supermercados o en el colegio de los niños.

Con independencia de todo esto, lo que no puede olvidarse es que cualquier negocio presente o futuro que pueda realizarse con esa empresa privada es solo responsabilidad de sus dueños, que son los accionistas. Pero tampoco puede olvidarse que para que cualquier negocio pueda existir con el Burgos C.F. ha hecho falta el dinero público que De la Rosa ha puesto en bandeja.

Quizás por eso siempre pareció importante que el Ayuntamiento de Burgos tuviera un significativo peso accionarial en un equipo de la ciudad, porque ningún movimiento podría realizarse sin que interviniera el que, se supone, representa los intereses de todos los ciudadanos. Pero De la Rosa, ante esto, sacó su oficio de enterrador.

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