Cuando el Pleno deja de ser útil, se convierte en un gasto tonto sin más

Pleno Ayuntamiento Burgos Forum (Septiembre 2020)

Las sesiones plenarias del Ayuntamiento de Burgos han perdido todo el sentido en esta legislatura. Y no por su formato telemático, donde la interacción habitual entre los concejales ha desaparecido.

Sino porque de forma progresiva han ido transformándose en infumables monólogos, sin ningún tipo de debate y donde los mensajes ya no son ni tan si quiera para los votantes de cada formación, sino para la familia política más cercana de cada partido.

El «¿dónde vas? manzanas traigo» gobierna la práctica totalidad de las intervenciones. La memoria es insuficiente para recordar cuándo un Equipo de Gobierno ha respondido a alguna de las preguntas o críticas que se les ha realizado por parte de la oposición. Una respuesta que no sea la de un niño de seis años con el «y tu más» o aquello de «ha empezado el otro».

Una buena parte del intento de debate suele basarse en poner sobre la mesa un tema de actualidad política a nivel nacional, que nada tiene que ver con Burgos. Que si tal partido en no se qué sitio ha hecho esto o que si el otro hizo no se qué cosa hace no se cuánto tiempo.

El «ustedes» y el «nosotros» han enterrado el «ellos» que debiéramos ser los ciudadanos. Vergüenza sobre vergüenza.

Ya no se salva ni la parte administrativa del mismo, desde que se inventaron las «proposiciones declarativas», que sirven para que las votaciones del Pleno no sirvan para nada. Se pueden incumplir porque, si son declarativas, el Ayuntamiento no está obligado a sacarla adelante.

Así pues, ni voluntad política, ni interés ciudadano, ni nada de nada. Para cumplir un mero trámite administrativo, nos sobra el Pleno, el bochornoso y circense espectáculo político y el coste por sesión que supone a las arcas municipales.