¿Corrupción? En Burgos, para encausar a un político lo tiene que pedir Méndez Pozo en su periódico

Miguel Balbas (Agosto 2022)

Los políticos que gobiernan Burgos son todos muy buenos e incorruptibles. Gracias a los jueces que operan la provincia de Burgos no cabe otra opción posible, porque ninguno de ellos quiere aplicar las leyes cuando se trata de juzgarlos.

No se puede olvidar que la Audiencia Provincial está formada por un grupo de personas cuyos criterios están tamizados por su propio interés para llegar a otros entes, como el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional. Por ello, sus valoraciones se encuentran totalmente interesadas en los casos en los que se valoran asuntos de políticos, porque necesitan a los políticos para medrar en la magistratura.

Ejemplos sobran, siendo el último el archivo de la querella contra el concejal que juega a dirigir el área de Licencias, Miguel Balbás, por retirar de manera irregular la terraza del establecimiento Carpanta y Compañía.

El que fuera el penúltimo ejemplo de la persecución y venganza personal de Daniel de la Rosa contra Juan Antonio Gallego, implicó de por medio al concejal de Ciudadanos, Miguel Balbás, como firmante último de la resolución.

El Ayuntamiento actuó, no una, sino dos veces contra el establecimiento hostelero, desmontando primero y sustrayendo después el conjunto de veladores de Carpanta y Compañía. Ya se sabe que la sustracción, si la hace un particular es un robo pero si la hace una administración pública no, y menos aún si se sirve de su cuerpo de policía.

De hecho, el juez se quita el marrón de encima alegando que el Ayuntamiento actuó en aras del interés general, que solo faltaría. La gracia de un estado de derecho no es actuar de cualquier manera por el interés general sino hacerlo siguiendo los procesimientos previstos para ellos. Y aquí, es obvio que no se hizo.

Son las actuaciones así, de jueces de esta índole, las que mantienen la corrupción en los ayuntamientos y demás administraciones viva. Y la muestra más evidente de ello es que en esta ciudad podría calificarse de milagro cuando se ha encausado, no digamos ya otra cosa, a un político en acciones de gobierno, salvo, eso sí, que lo diga el expresidiario en su periódico de cabecera.

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