Con la ley en la mano ¿Puede un Ayuntamiento convertir su ciudad en Capital Europea del Vino?

La respuesta es no. El Grupo Municipal Popular quiere que el Ayuntamiento de Burgos apoye la candidatura del Ayuntamiento de Aranda de Duero a Capital Europea del Vino. Una vez más se confunden los términos entre apoyar una industria importantísima para la Ribera del Duero y promocionar bebidas alcohólicas.

Los ayuntamientos, las instituciones públicas, no pueden promocionar bebidas alcohólicas. La ley  3/1994, de 29 de marzo, con modificaciones introducidas por la Ley 3 /2007, de 7 de marzo, lo prohibe.
El artículo 21 de esta ley detalla las prohibiciones de la publicidad, venta y consumo en diferentes dependencias municipales, con especial énfasis en aquellos espacios dirigidos a menores. El hecho de que una ciudad, como en el caso de Aranda de Duero, se obtenga la denominación de Capital Europea del Vino, abarca dicha promoción ampliándola a cada rincón de la misma. Es un sin sentido. El término Capital del Vino, promociona el vino, el producto final. Y el objetivo de la promoción de un producto no es otro que el consumo del mismo. Por lo tanto, el título de Capital Europea del Vino, convierte a la ciudad en promoción del vino.

Cosa muy diferente serían términos como la Capital Europea de la Uva, por ejemplo. Porque la promoción iría dirigida a la industria en su conjunto. Al valor de un sector que, además de la producción de vino, también trabaja otros productos, es motor de empleo, economía, etc… La diferencia es sustancial, entre promocionar el alcohol y promocionar una industria. En uno de los casos, una institución incita al consumo de alcohol, en otro ensalza el trabajo de un sector.

La ley es clara, con respecto al papel de las administraciones públicas en la promoción de bebidas alcohólicas, y el vino, lo es. Es más, la ley también es clara respecto al papel de los medios de comunicación, a este respecto. El artículo 7 señala que las Administraciones Públicas competentes solicitarán la colaboración de los medios de comunicación social, especialmente mediante la difusión de mensajes preventivos.

Y que conste, ante todo, que esto no es un ataque a la industria del vino, sino todo lo contrario. La instancia a los partidos políticos de buscar fórmulas, dentro de la ley, para poder apoyar este tipo de industrias, como cualquier otra, sin que esto suponga seguir fomentando en la población en general y en nuestros menores en particular, la necesidad de consumir alcohol de manera desproporcionada.

Por último habría que analizar el papel de los diferentes patrocinadores, algo en lo que hace mucho que hemos perdido el norte. Y es que, el artículo 22 explica que no podrán patrocinar ni financiar actividades deportivas o culturales, dirigidas fundamentalmente a menores de edad, aquellas personas físicas y jurídicas cuya actividad principal o conocida sea la fabricación, promoción o distribución de bebidas alcohólicas, si ello lleva aparejada la publicidad de dicho patrocinio o la difusión de marcas, símbolos, imágenes o sonidos relacionados con las bebidas alcohólicas. Todas las actividades que hemos visto en Burgos, desde las Noches de Humor de San Miguel, pasando por espectáculos de la noche blanca o similares, donde empresas de producción, promoción o distribución de bebidas alcohólicas, está a la orden del día, están prohibidas por la ley.

Por lo tanto, el Ayuntamiento de Burgos lleva al Pleno del viernes una declaración de intenciones de los grupos municipales. Todas las veces que hemos escuchado a los partidos políticos proclamar su preocupación por el consumo excesivo de alcohol, por la necesidad de políticas preventivas y demás, quedará de manifiesto en la votación que se lleve a cabo el próximo viernes.