Cáritas Burgos ve peligrar su sostenibilidad por el descenso de donaciones

María Gutiérrez, Fidel Herráez y Jorge Simón
María Gutiérrez, Fidel Herráez y Jorge Simón

El arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, ha mostrado este martes su preocupación por el descenso en el número de donativos y donaciones a Cáritas Diocesana, del 16% en 2017 y del 42% en los últimos 4 años, lo que a su juicio hace peligrar la sostenibilidad de la entidad.

Cáritas Burgos cerró el pasado ejercicio y por segundo año consecutivo en números rojos. Lo hizo con un déficit de casi 150.000 euros, los resultantes de haber invertido 4,4 millones de euros y haber ingresado 4,25 millones.El principal ingreso de la entidad, el 35,9 por ciento, se corresponde con donativos y herencias, mientras que el 32,4 por ciento, 1,38 millones, con subvenciones y convenios públicos.

A lo largo de 2017, Cáritas Diocesana de Burgos atendió a 7.663 personas, llegando a las casi 13.000 beneficiarias y las 80.177 intervenciones realizadas.

De ellas, 4.520 pertenecían a Burgos, 1.138 a Aranda de Duero, 1.478 a Miranda de Ebro y el resto, 1.348 a los otros municipios de la provincia.

Un año más, los programas de acogida parroquial, el empleo y las personas sin hogar fueron los que sumaron el mayor número de personas atendidas, más de 8.000 personas en su conjunto.Si no se tiene en cuenta a las personas sin hogar, el perfil predominante de los usuarios de Cártias fueron, una vez más, las mujeres españolas y con cargas familiares.

De la memoria de la entidad eclesiástica se desvela, además, que el 27 por ciento de las personas atendidas eran nuevos en la atención de Cáritas y que el 50 por ciento llevan vinculados a la organización, al menos, los últimos cuatro años, lo que demuestra la cronificación de la pobreza.