Ayala insinúa una ilegalidad: «podemos hablar mucho de las cosas que se hacen en el Ayuntamiento que no se deberían hacer…»

El Pleno Ordinario de este mes de mayo ha dejado una secuencia de lo más extraña que puede que a muchos se les haya pasado por alto.

En un determinado momento de la sesión, tras una discusión entre el portavoz de la oposición y la alcaldesa, Cristina Ayala silenció en secó al PSOE con esta frase:

«Podemos hablar mucho de las cosas que se hacen en el Ayuntamiento que no se deberían hacer… para la vergüenza de muchos».

Cuando la alcaldesa se disponía a continuar con el Pleno, ha vuelto a frenar en seco para girarse, nuevamente a la oposición y decir que le repitan la frase que había creído oír: «qué rastrera es» aunque la expresión que realmente resonó fue » qué rastrero es eso».

Pero la frase no es rastrera, es otra cosa. Porque la alcaldesa tiene la obligación de denunciar, sino publicamente, al menos sí desde el punto de vista legal. Porque el Ayuntamiento no es de Cristina Ayala y las «cosas que se hacen en el Ayuntamiento y que se deberían hacer» no dependen del criterio arbitrario de la alcaldesa, ni de ningún concejal o funcionario. Si uno de estos tiene conocimiento de alguna irregularidad o de una ilegalidad, tiene obligación legal de denunciarlo.

En cualquier caso, la frase no puede ser más ambigua, dejando a todos los presentes ante una infinidad de escenarios, a cada cual peor. Ningún representante público, mucho menos una alcaldesa, puede lanzar una acusación de esas características sin fundamentos y sin acudir, inmediatamente, al juzgado a denunciarlo.

La última torpeza similar que se recuerda en el Ayuntamiento de Burgos la protagonizó el entonces portavoz de Unión Progreso y Democracia, Roberto Alonso, cuando aseguró que alguien en el PP había recibido sobres con dinero para, inmediatamente después asegurar que eran rumores que no podía confirmar.

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