Asador Aranda: de la fantasía del Equipo de Gobierno a la realidad

Asador Aranda Exteriores Llanas de Afuera (Febrero 2024)

Los responsables políticos suelen tener, a veces, ideas maravillosas, fascinantes que, a la hora de poner negro sobre blanco, se deshacen.

Es el caso, o al menos pinta así, del proyecto que ha pseudo presentado esta mañana el concejal de Turismo, Fernando de la Varga.

La intención es construir un centro que acoja exposiciones e información didáctica sobre la gastronomía local y sobre el mundo del vino en la provincia; al mismo tiempo, que sirva como herramienta formativa; que apueste, también, por muestras gastronómicas y enológicas y que se coordine con la celebración de mercadillos y ventas, en el exterior, de productos gastronómicos de calado local.

Pero, a la pregunta de qué es exactamente le edificio que se planea construir, el concejal de Comercio, Fernando de la Varga, no ha logrado dar una respuesta concreta. ¿Es un restaurante, un museo, una tienda, una academia? El edil, hostelero, sí ha sentenciado que un restaurante no va a ser. A partir de ahí, la respuesta ha empezado a disiparse hasta quedarse en nada.

Vamos a empezar a bajar al suelo, los castillos en el aire del Equipo de Gobierno con un centro que lo es todo y a la vez no es nada. La primera pregunta es obvia ¿qué licencia tendrá el edificio? ¿Qué tipo de proyecto se va a realizar? Porque las obras, los informes, las licencias ambientas y, por supuesto, los usos que marca la normativa, tienen que tener una definición concreta.

Segundo: ¿qué modelo de gestión vamos a realizar? Esta pregunta, que también va unida al tipo de actividad, es fundamental para la viabilidad del proyecto o para, directamente, descartarlo. Si la gestión es pública, habrá que estimar el coste real, anual, de la gestión del mismo. Si es público-privada, conviene conocer los pormenores del proyecto, para su viabilidad. Y, con más razón, si es únicamente privada. Aquí, además, habrá que saber si el gestor es, al mismo tiempo, concesionario o no, puesto que estaríamos ante la explotación directa del edificio y sería imperativo conocer el modelo del mismo.

Porque, ¿cuál será la fuente de ingresos? ¿Entradas a exposiciones y showcookings? ¿venta de productos gastronómicos en competencia con comercios del entorno? ¿Alquiler de espacios para degustaciones?

Tercero: Los responsables políticos rechazaron saber más sobre la ley de prevención de drogodependencia de la Junta en el pasado Pleno municipal. Gracias a eso, pueden permitirse hablar de promocionar bebidas alcohólicas en un museo. Quizás, el primer trabajo que debería realizar el Ayuntamiento, es instar a que se retire el vino del catálogo de bebidas alcohólicas.

Así pues, de momento apenas hay ningún dato real de cómo se pretende hacer todo lo que se quiere hacer. El problema de las ideas es que, a priori, lo aguantan todo. Pero después, lamentablemente, los proyectos acaban convirtiéndose en algo que nada tiene que ver con la realidad.

Basta mirar, por ejemplo, el Centro de Creación Musical, un centro pensado para que las bandas de música ensayen y puedan grabar sus discos y venderlos que, el primer día, pasó a ser una sala de fiestas.

O el modelo del Plantío, en el que el Ayuntamiento entrega la concesión a 40 años con una serie de requisitos, y antes si quiera de cumplir con ellos, se pide a la administración que cambie, nada más y nada menos, que la regulación urbanística de la toda la ciudad, para poder hacer más negocio.

Otros grandes proyectos similares, fracasaron por falta de miras de los responsables políticos. Ahí sigue cerrada, por ejemplo, la cafetería del Forum Evolución.

Y otros, están arrinconados y funcionando en horas y días extraños, como el museo de los gigantillos en el Teatro Principal.

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