Anden 56 se salta el pliego de condiciones y convierte las campañas de prevención del alcohol en actividades lucrativas

Exteriores Anden 56 (Octubre 2021)

El contrato de gestión del Centro de Creación Musical, firmado en 2021, obliga al concesionario a destinar el 5% de los beneficios generados por la venta de alcohol en un espacio público a campañas orientadas a la prevención del consumo de bebidas alcohólicas entre la población juvenil burgalesa.

Una medida que ya ha sido criticada en distintas ocasiones porque, en sí, cuanto más alcohol se venda más dinero habrá para prevención, generando una espiral absurda. No obstante, Canal 54 se ha interesado por saber cuántas campañas se habían realizado desde julio de 2021 hasta la fecha.

Casi un mes después de formalizar nuestra pregunta el área de juventud ha contestado y la respuesta no puede ser más escandalosa.

Lo primero es que, en sí, no se ha realizado ninguna campaña. Pero, evidentemente, el área de juventud, siempre intentando defender su establecimiento hostelero y a sus concesionarios por encima de los ciudadanos, no podía responder así, sin más y ha rizado el rizo.

El área que dirige Fernando Martínez-Acitores asegura que su concejalía «ha decidido destinar los beneficios antes referidos a la organización de sesiones sin alcohol dirigidas a jóvenes de entre 14 y 17 años».

En primer lugar, dado que el contrato se firma en julio de 2021 y que la primera fiesta se realiza en diciembre de 2023, ¿qué se ha hecho con el dinero de ese año y medio? Nada.

En segundo, las fiestas a las que se refiere el área de Juventud son de pago, es decir, los usuarios que acuden a dichas fiestas abonan una entrada por acceder, es decir, que las campañas de prevención que deben financiarse con el 5% del beneficio que se recibe por vender alcohol en un espacio público, se reinvierten en el lucro del concesionario.

Todo lo que tiene que ver con el Centro de Creación Musical desde su inicio huele a podrido. El área de juventud ha pervertido el concepto y sobran ejemplos de algo parecido a corrupción, hasta de las cuestiones más sencillas y que, aparentemente, no deberían suponer ningún problema.

Ahí va un recordatorio: El Centro de Creación Musical obtiene licencia de «sala de fiestas» de la noche a la mañana; la Policía Local levanta acta de la presencia de barras de bar en el interior que deberían estar prohibidas; la actividad de ensayos, que era el principal motivo, ha quedado relegado a un tercer plano; el estudio de grabación de discos ya no se usa y ahora, por no profundizar más, resulta que uno de los requisitos del contrato se pervierte para que el concesionario gane más dinero.

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