Agenda

COLABORADOR-SECCION-CORONAVIRUS

Felipe Mozos Soto

Tengo la agenda completa, estamos a mitad del confinamiento, siendo generosos, y ya tengo la agenda a rebosar de comidas, fiestas de cumpleaños atrasadas, escapadas y cafés.

Sin duda el español es un animal de calle, nos gusta alternar, salir a pasear, los vermúts toreros, las comidas, las cenas interminables y demás fanfarrias.

Todo eso estos días nos falta y para colmo está haciendo un solete que por aquí no es muy habitual y nos fastidia aún más.
Los días pasan entre llamadas, videollamadas y llamadas en grupo por zoom, skype y yo que sé cuantas aplicaciones más que para mí eran desconocidas, y en todas ellas el tema estrella, además de interesarnos por la salud y los retos, es lo que vamos hacer juntos cuando salgamos…

Yo tengo la agenda llena, ocho o diez comidas, una docena de cenas, una maratón de fin de semana de comida, vermut y cena, escapadas varias a diferentes puntos de la península, lo de salir fuera de España lo dejamos para más adelante…, escapadas rurales, vamos que se avecina un verano completo y agotador y eso sin contar, que si Dios quiere, volveremos a trabajar a tope para recuperar todo este tiempo perdido.

Aunque me temo que muchos de esos planes no podrán llevarse a cabo en un buen tiempo, ya que a pesar de salir del confinamiento habrá que ser cautelosos a la hora de juntarnos demasiada gente en lugares cerrados, y por supuesto nos tendremos que privar de uno de mis vicios confesables, los abrazos.

Así que habrá que priorizar por los más reducidos y sobre todo los que se puedan realizar en el exterior, como las barbacoas o caminatas por el campo y ya quedarán para después los txuletones de sidrería, los conciertos y salidas a bares llenos de gente.

Hace algunos años escribí un cuento y su título era “ en busca del calcetín perdido” , trataba de un calcetín que en uno de sus viajes a la lavadora había perdido a su pareja y todas las noches salía a inspeccionar para encontrar a su par , ya que temía acabar en el cubo de la basura por no ser útil para su dueño.

De algún modo ahora nosotros somos esos calcetines desparejados que buscan el cariño y el cobijo del resto de calcetines, porque oigan hemos vivido muchas experiencias juntos y hasta hemos compartido fétidos perfumes, muchas horas juntos en el cajón y muchas horas en las maletas, porque los calcetines somos muy viajeros, como para que no nos tengamos un poco de cariño.

Cada uno somos distintos, unos de colores, otros más gruesos, otros con rayas e incluso de rombos, aunque ahora están más de moda los que llevan dibujitos, pero todos somos calcetines viajeros pero sin embargo ahora estamos desparejados.

Con esto, lo que les quiero decir, es que de algún modo fantasear con todo eso que queremos hacer cuando salgamos, también nos puede ayudar a sobrellevar esta cuarentena, y si es con nuestros calcetines desparejados mucho mejor, porque sin ellos, no somos nada y no queremos acabar en el temido cubo de la basura.

Así que llenen sus agendas sin miedo y buenos propósitos, total muchos quedarán por el camino como los que nos hacemos al inicio de cada año, pero al menos lo habremos intentado y sobretodo, habremos soñado.

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