Abrir las terrazas en Burgos en invierno o vender helados en el Polo Norte

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La maravillosa idea del Presidente Mañueco de plantear como solución a la situación crítica de la hostelería, ha sido la de autorizar a lso hosteleros para que desde este Viernes 4 de diciembre coloquen las terrazas. La realidad es que solo un «absoluto ignorante» puede pensar que en provincias como Burgos eso puede servir para paliar el problema de la hostelería, que es imposible de evaluar en términos económicos y en pérdida de puestos de trabajo.

¿De verdad que nuestro presidente autonómico sólo sabe pensar así?¿Esto es lo único que se le ocurre?¿Cree que lo que la ciudadanía necesita y la hostelería solicita, es que le dejen poner las terrazas? ¿Cree de verdad que se va a evitar un levantamiento colectivo y una serie de actos de desobediencia generalizada, si no se permite de inmediato la apertura de la hostelería sin restricciones?

El modo de actuar de la Comunidad de Madrid  con la hostelería, es un reflejo de la inutilidad e incapacidad de los máximos responsables de nuestra Comunidad de Castilla y León, anclados en imponer restricciones y mas restricciones al sector hostelero utilizando para ello,  unos datos sanitarios que son imposibles de comparar con nadie; ello por la sencilla razón de que cada comunidad, cada municipio, esta haciendo lo que le viene en gana. Por tanto, como las circunstancias de partida no son las mismas, los datos no pueden ser nunca comparables.

Si uno quiere que afloren más contagios, hace mas test (como Burgos). Y si uno no quiere alertar a la población y sostener la economía y la hostelería pues actúa como Madrid o va más allá.

Si un gobierno, como el de Castilla y León, no tiene ni la mas remota idea de como actuar con el covid-19, se busca a «los mas tontos y dóciles», a los de la hostelería y se les cierra el negocio. Así, como nadie dice aquello de «hasta aquí hemos llegado» y abre sus puertas, se van arruinando uno tras otro y miles de familias se quedan sin nada que  «llevarse a la boca» por la inexistencia de ingresos.

Mientras tanto, algunos de aquellos que cobran un sueldo fijo todos los meses, ajenos a la verdadera angustia de los hosteleros, repartidores, agencias de viajes y sus familias, todavía se atreven a calificar a estos de insolidarios, a pesar de que son los únicos demonizados que llevan sufriendo todo el tiempo de manera global el problema del covid. Eso a pesar de estar acreditado que solo el 3,5% de los casos provenían de la hostelería.

¿Porqué Sr Igea, Sr Mañueco, si los contagios no provienen de la Hostelería se han empeñado ustedes en hundir y arruinar a miles de personas?¿Porqué, mientras ustedes cobran sus salarios mes a mes y sin retraso, los hosteleros no reciben del mismo modo un salario para poder vivir, durante el periodo en que están obligados a estar cerrados? ¿Porqué, si la Junta les han obligado a cerrar, no se hace cargo la propia Junda, de manera inmediata y urgente, de pagarles todos sus gastos fijos?¿Desde cuando en nuestro Estado de Derecho, una administración regional puede expropiar los derechos propios de las licencias que tiene todos los establecimientos de hostelería, pero sin pagar INMEDIATAMENTE por ello,  mediante un plan de ayudas inmediatas y urgentes que lleguen todos los afectados (sin escudarse en que si tiene que aportar tal y cual certificado y otras cuestiones que en este momento no se pueden exigir).

Todos tienen derecho a trabajar y  que se les permita llevar a cabo la actividad en el modo que se contiene en sus licencias. Sin limitación de horarios, al igual que al resto de los sectores a los que sí se ha permitido abrir las puertas.

Sr Mañueco, Sr Igea, Sra Casado, sus propios actos les acreditan como los reyes de la improvisación, como los responsables políticos con la menor preparación y solvencia de entre todos lo que esta comunidad ha tenido nunca.

Su solución al problema angustioso de la hostelería es dejarles poner las terrazas en diciembre pero prohibiéndoles que hagan su actividad de manera normal dentro de sus establecimientos y de acuerdo con sus distintas licencias.

Esto es, como autorizarles a vender helados en el polo norte y la hostelería no parece que esté dispuesta a pasar una vez más por el aro.