6 años de cárcel y 850.000 euros a una mujer por intentar meter droga en España

TSJ y Audiencia 1

La Audiencia Provincial de Burgos ha condenado a dos personas por delitos contra la salud pública al intentar introducir en España 37 bidones de una droga denominada 3-CMC.

El operativo que permitió dar con las dos personas detenidas y, ahora juzgadas, implicó a agentes de encubierto.

Tras una información aportada por la DEA de Estados Unidos a la Brigada Centra de Estupefacientes, UDYCO, arrancó una investigación policial que pretendía identificar a la personas que quería introducir en España 37 bidones de una sustancia denominada 4CMC.

Los bidones se quedaron retenidos en la aduana figurando, como destinataria, una mujer que regentaba un club de alterne a las afueras de Burgos, en la Nacional 620. Uno de los agentes de Policía se hizo pasar por conductor y fue contratado por la detenida tras una reunión en el Asador Tudanca de la A1. Allí, en febrero de 2022, le contrató para traer la mercancía sin saber que todo formaba parte de una operación encubierta.

Todo el procedimiento estaba vigilado y supervisado por la Policía, con las pertinentes autorizaciones judiciales.

La entrega, tanto en Holanda como en España, se llevó a cabo en presencia de los respectivos cuerpos policiales, procediendo después a la detención tanto de la mujer implicada como de su pareja, en Madrid. Ambos habían acudido a la capital de España a recoger ya el material traído desde Holanda.

Las investigaciones demostraron que la acusada formaba parte de una empresa junto con otros dos socios, de origen búlgaro. Una empresa que no ha logrado acreditar la necesidad de los bidones de 4CMC para la fabricación de ningún producto cosmético o similar.

La Audiencia Provincial ha condenado a la mujer a 6 años de cárcel y una multa de 850.000 euros y a su pareja a otros 3 años de cárcel y 400.000 euros de multa.

La sustancia incautada causa un grave daño a la salud. De hecho, la propia sentencia recoge que «la alteración del estado psíquico, que implica el consumo de este tipo de sustancias puede aumentar los riesgos de psicosis, de accidentes graves y de violencia. El consumo de estas sustancias se ha relacionado con el desarrollo de dependencia y muerte de adultos jóvenes».

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