Mañueco debe frenar a un Javier Lacalle completamente solo y a la deriva

Castilla y León

La deriva política de Javier Lacalle es ya un hecho del que se han dado cuenta todos: medios de comunicación, partidos políticos y ciudadanos de a pie. La última ocurrencia de los Lacalle, De la Fuente, Berzosa y Blasco, ha sido adbocar al Consejo de Deportes sus competencias para poder aprobar en solitario el pliego de condiciones de la feria taurina. Y lo han hecho porque, de otra forma, la oposición hubiera tumbado un pliego como este.

Pero un Javier Lacalle magnánimo y todopoderoso no necesita grupos de la oposición, aún ni cuando gobierna en minoría. Siempre hay un subterfugio legal que le permite esquivar los resultados electorales para poder sacar adelante lo que quiere, como quiere y cuando quiere, a costa de lo que sea.

Lo de la feria taurina es, tan solo, una más de tantas. Su nula capacidad para llegar a acuerdos en asuntos tan relevantes como la millonaria deuda de los consorcios o el presupuesto de 2018, está haciendo que algunos grupos, como es el caso de Ciudadanos, clamen al presidente del Partido Popular en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, una solución para Burgos. “El problema es el alcalde de Burgos”, rezaba este jueves la portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento, Gloria Bañeres. Nos consta que no es la única, ni seguramente será la última persona, que le ha dicho a Mañueco que en Burgos, el Partido Popular tiene un problema y se llama Javier Lacalle.

Su incapacidad para alcanzar acuerdos se suma ahora a su falta de vergüenza absoluta para salirse con la suya a costa de lo que sea, en un suma y sigue de despropósitos que, si no fuera por la trascendencia que tiene para la ciudad, sería la delicia de cualquier partido en la oposición con ganas de desgastar al adversario. Aunque ni eso les permite Lacalle, que para desgartarse y desgastar a los suyos, se las pinta muy bien él solito.

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