Las fuerzas sindicales se plantan ante «los caprichos» de César Rico

Burgos

El equipo de Gobierno de la Diputación de Burgos, liderado por el ‘popular’ César Rico, lleva meses negociando con Correos el alquiler de dos plantas del emblemático palacio de Correos para trasladar a esta ubicación parte de sus dependencias.

En concreto, Rico pretende trasladar a esta ubicación servicios completos de la Institución provincial, dentro de una reorganización interna de la Diputación a la que aspira el ‘popular’ en esta recta final de la legislatura.

La pretensión de César Rico supondría un desembolso millonario para las arcas de la Diputación a medio plazo y es por esta razón por la que el presidente de la Institución provincial se ha encontrado el rechazo de los sindicatos, que ven en esta opción un nuevo derroche de un Partido Popular más preocupado de sus propios intereses que de los del medio rural.

Y es que llama poderosamente la atención que, ahora, en pleno debate sobre el futuro de las diputaciones y en un momento en el que los pueblos piden que sus fondos se destinen en mayor medida al medio rural, César Rico apueste por una opción que lo único que supondría sería tener que destinar más fondos al capítulo de gastos corrientes.

Algo a lo que se oponen no solo los sindicatos, sino también otras formaciones políticas y ayuntamientos de la provincia, que culpan a César Rico de estar más centrado en sus preocupaciones que en las del territorio.

Solo así se entendería que Rico plantease un nuevo gasto corriente cuando ha sido incapaz de negociar con la Junta de Castilla y León las competencias impropias derivadas de las residencias. Rico, quien comenzó la legislatura anunciando que acabaría con este desembolso millonario para la Diputación, no solo no ha sido capaz de solucionar la problemática, sino que se ha limitado a mirar para otro lado, como hace cada vez que las cosas se tuercen, para centrarse en proyectos con los que pretende dejar su impronta.

A todas luces, el alquiler de dos plantas a Correos parece algo ilógico, más aún al final de una legislatura. La conducta de Rico solo se justifica en aquel que está anclado en la vieja política y cree que las cosas siguen siendo como hace décadas, en las que se hacía y deshacía sin tener en consideración al resto. Ahora, parece que los sindicatos no están dispuestos a ponerle las cosas fáciles al presidente.

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