Las cuentas de los equipos de Burgos

La petición que ha realizado el San Pablo al Ayuntamiento de Burgos para lograr un incremento económico en el convenio de patrocinio que mantiene el Consistorio con la elástica azul pone sobre la mesa la verdadera situación económica de los clubes burgaleses.

Bien es cierto que el baloncesto atraviesa un muy buen momento en la ciudad y que el entusiasmo que se vive cada semana de competición no tiene precedentes en los últimos años en Burgos pero esta circunstancia no puede ocultar la realidad económica que puso sobre la mesa del Ayuntamiento hace unas semanas el presidente del San Pablo, Félix Sancho.

Una situación económica que refleja un proyecto deportivo que hace aguas en lo económico, una circunstancia que únicamente encuentra una explicación en cómo se gestó desde el principio el proyecto.

La falta de previsión económica demuestra que el proyecto deportivo era fallido desde sus primeros compases y que la idea de sus directivos era acudir a la financiación pública, en concreto del Ayuntamiento, para lograr su permanencia en el tiempo.

Sin embargo, no se puede obviar que se habla de dinero público, y mucho, el que se destina a través de un contrato de patrocinio al San Pablo y esto debe conllevar obligatoriamente una reflexión sobre qué se está haciendo a favor de una entidad privada.

El dinero público no es ilimitado y los casi 800.000 euros anuales que ahora pretende destinar el Ayuntamiento a la elástica azul se tienen que quitar de algún sitio para poderse mantener en el tiempo, lo que obligará a que se reste de otras partidas para dárselo al baloncesto.

Lejos de si esto debe o no materializarse, lo que abre es el debate sobre por qué esas elevadas cantidades de dinero municipal deben destinarse al baloncesto y no a otras o a todas las disciplinas deportivas. Y es que igual de bueno, desde el punto de vista deportivo y de promoción, sería disponer en la ciudad de un equipo de fútbol en Primera División, de atletas en primera línea de salida, de un club de waterpolo en la máxima categoría o de tiradores de esgrima es los primeros puestos del ranking nacional y de una forma permanente o garantizar la permanencia en el tiempo del rugby local en la División de Honor, por ejemplo.

SITUACIÓN DEL SAN PABLO

El San Pablo arrancó su periplo en la ACB con unos 6.000 socios y el número se ha incrementado en varios miles en las reiteradas campañas y, sin embargo, pese al elevado número de seguidores, el club es incapaz de cubrir su presupuesto y en lo financiero hace aguas.

Su situación pone en evidencia que las cantidades recaudadas a través de los abonos y las aportaciones económicas de dinero público no conducen a ninguna parte sin un proyecto sólido. Así las cosas, algunos ya estiman que el futuro del equipo se conduce sin frenos hacia una nueva afición defraudada ante la imposibilidad de mantener a medio plazo el proyecto, y de esto ya hay suficientes ejemplos en la ciudad también.

Pero, ¿Cuál es la situación actual del San Pablo? El equipo, aparentemente, lo tiene todo. Se trata de un equipo que milita en la máxima categoría del baloncesto español y que con su actual configuración es probable que no pueda mantenerse en el tiempo por encima de la mitad de la tabla de clasificación. Para lograr escalar posiciones, la elástica azul debería fichar nuevos jugadores, y del máximo nivel, pero esto supondría a su vez un aumento del presupuesto. Algo que no puede ni podrá permitirse de seguir económicamente como hasta ahora.

El mes de enero se presenta como un mes crítico para las entidades deportivas y obliga a detenerse sobre lo realizado y el trayecto que resta hasta el fin de temporada. Y en eso está ahora el San Pablo y ahí se encaja la rogativa de su presidente para lograr un mayor patrocinio económico del Ayuntamiento de Burgos.

EL FUTURO DE LA ELÁSTICA AZUL

De no conseguir ese patrocinio ¿Qué pasaría con el futuro inmediato del equipo? Y, de lograrlo, ¿Hasta cuándo durará el dinero que a mayores facilitará el Consistorio? Éstas son algunas de las preguntas que a día de hoy rondan la cabeza de sus directivos y también en la de los políticos del Ayuntamiento, que ahora se encuentran en una encrucijada en la que, de no dar más dinero al equipo, cómo podrían explicar a la afición que su futuro está en el aire. Una reflexión que, no podemos olvidar, llega además en plena campaña preelectoral de los partidos.

Así las cosas, lo único cierto a día de hoy es que la ciudad no da para tener jugadores de la categoría que precisa el San Pablo y esta circunstancia, a medio plazo, conducirá a un desastre absoluto, máxime teniendo en cuenta que las personas que se esconden detrás de la Sociedad Anónima Deportiva parecen no tener el menor interés de entretener a los burgaleses a costa de su bolsillo, encomendándose al dinero público para este fin.

La situación económica del San Pablo no es la única que estos días hace aguas en la ciudad. Muchos se preguntan en estos primeros compases del nuevo año con qué dinero va a pagar el Burgos CF SAD las nóminas. No hay que olvidar que la entidad blanquinegra, pese a la ampliación de capital acometida,  presentó una contabilidad de la que se desprende que no hay fondos suficientes para sufragar el día a día del equipo.

Todo, pese a que al Burgos CF SAD se le ha dado todo y todas las facilidades y, pese a ello, si hay algo de dinero, alguien se tendrá que quedar sin cobrar en enero. Su futuro se presenta también incierto en lo económico pero también en lo deportivo y por ello, aquí también, la reflexión sobre cómo nace los proyectos debe ser imperativa.

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