La irresponsabilidad de Lacalle con las alcaldías accidentales

La ciudad de Burgos padece este mes de agosto, un año más, el comportamiento irresponsable de su alcalde, Javier Lacalle, quien se ausenta prácticamente un mes de sus responsabilidades delegando en algunos de sus ediles la responsabilidad de alcalde accidental.

Su ausencia en Burgos condiciona el correcto devenir de los acontecimientos, ya que las labores de sus alcaldes accidentales se limitan únicamente a cuestiones de mero trámite, la mayor parte de las veces sin ningún tipo de trascendencia, o de relativa urgencia derivadas de algún tipo de incidente o cuestión puntual.

Cuando lo lógico sería delegar esas competencias en su segunda, la vicealcaldesa de la ciudad, Gema Conde, a la que se le presuponen este tipo de responsabilidades por el cargo, Javier Lacalle reparte a su antojo las alcaldías accidentales entre sus ediles y en función de lo que algunos podrían considerar un capricho de turno, ninguneando a quien debería asumir este tipo de competencias.

Una actitud que, sin duda, muchos perciben como una falta de respeto a los burgaleses y que conlleva una reflexión, la necesaria regulación jurídica de este tipo de comportamientos. Y es que un alcalde sabe, desde el momento de su elección, cuáles serán sus responsabilidades y debe ser consciente de las exigencias del cargo. Nadie niega el derecho a vacaciones del regidor municipal pero el hecho de encadenar tantas provocando la paralización de toda una ciudad debe conllevar, como mínimo, una reflexión.

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