LA CASITA EN EL PUEBLO

Yo no dispongo de ella ni visos de tenerla, pero conozco gente que por aquello de la herencia de padres o suegros la tienen. Un casita en el pueblo que bien… el campo, la chimenea, el fin de semana o más en el verano, pero de inicio y por regla general la casita marca una disyuntiva: la dejamos como esta (viejilla y poco cómoda) o con unos ahorrillos la arreglamos. Quienes saben de reformas no hablan precisamente bien y barato de meterse a modernizar y sanear cosas viejas y deterioradas, vamos, que empiezas con una idea y surge esto, aquello, lo otro, por lo que mejorar la casita del pueblo se convierte en hacerte casi un chalet y una pasta gastada para no más de un mes al año de uso. Utilizo este ejemplo porque los burgaleses tenemos nuestra casita en el pueblo, la plaza de Toros, muy bonita, bien situada, grande… vamos que como en la casita, pensamos que podemos hacer grandes fiestas, saraos, los toros etc. por ello pensamos en el chalet, la tiramos hacemos una nueva, moderna, cubierta que sirva para todo. Pero la cosa no cuaja, no tenemos dinero y le damos mil vueltas a como seguir teniendo la casita pero a precio de saldo. Como señalé en su momento, la cosa de nuestra placita va camino no ya de serpiente informativa, sino de culebrón venezolano, de las últimas ocurrencias sobre su futuro nos enteramos por la prensa, escrita para más señas, que en este y otros temas, siempre va por delante de quien toma las decisiones o la par, porque aunque a alguno le falta pecho para colgarse medallas periodísticas del bien informado, los que somos de la profesión sabemos, que lo que contamos, alguien nos lo ha contado antes, que tiene merito, pero para creerse el adalid del periodismo no creo, vamos que como decía mi admirado Martínez Laredo,” este en Madrid se moría de hambre” A lo que vamos, lo último es que abandonamos la opción del chalet, porque quien nos ofrecía su financiación y gestión nos contaba una milonga o varias. Informes lo señalan y ahora volvemos a la vieja idea de reformar, mejorar lo viejo, lo casi ruinoso. Uno que lleva mucho en la profesión recuerda a aquel concejal de deportes y eminente cardiólogo, Germán Pérez Ojeda, debanándose los sesos en dar una solución a la plaza. Estoy hablando de hace casi 20 años, y la idea era ponerle una boina, una cubierta y que a poder ser alguien lo pagara. Aquello no cuajó porque ya entonces no colaba, los números no salían, aun así en la zona noble de la plaza, compartiendo espacio con las cacas de las palomas, quedan las maquetas de aquellos brindis al sol o a la plaza cubierta. El tío más informado de Burgos y luego el portavoz del equipo de gobierno municipal nos dicen que se va a reformar el coso, o sea sanear, consolidar, para ponerle la tan deseada cubierta, que no sabemos si sera fija o practicable, además, con los ahorrillos dividimos el graderío para hacer dos anillos de grada y así abrir o cerrar aforo a conveniencia. Coño pues que bien no, parece hasta barato y ¿llevamos veinte años para tomar esta decisión? Ahorrillos… como no hacemos o no hemos podido hacer, pues tenemos de ellos, para ser exactos tienen los munícipes cinco millones de euros, 840 millones de las antiguas pesetas, que no me parece mucho, para hacer todas esas cosas en la plaza, que si la cubierta vale dos, y adecentar por dentro y por fuera la plaza los otros tres. Yo me pregunto ¿ pero el edificio no está en ruina y le queremos poner un sombrero? ¿ya aguantara? y como en la casita del pueblo nos saldrán chapuzas de edificio viejo, y diremos aquello de “hombre ya que te pones no lo vas a dejar mal” . Sabremos por donde empezamos económicamente pero no donde acabaremos al final. Y a todo esto, ¿qué queremos hacer en ella?, vamos para que la vamos a usar,¿ para los toros a cubierto?, porque me parece que de la ACB nos podemos olvidar,¿ el tenis? jua ni de coña, ¿conciertos? con lo que vale su producción y si no calefactamos menuda nevera durante ocho meses. Vamos que casi es mejor dejarla como está o tirarla, volvemos al principio, se agradece la herencia pero igual no es tan buena idea eso de tener una casa en el pueblo.