La Casa del Cordón acoge la exposición “Sueño y razón” de la Colección Telefónica

La sala de exposiciones de la Casa del Cordón acoge desde hoy y hasta el próximo 27 de enero la muestra “Sueño y razón. Ecos de la vanguardia en la Colección Telefónica”, un recorrido a partir de cuarenta obras excepcionales que transita por el mejor arte europeo de comienzos del siglo XX. El contenido de la muestra, realizada a partir de la colección reunida por la Fundación Telefónica, ha sido seleccionado de manera conjunta con la Fundación Caja de Burgos en exclusiva para esta exposición en Cultural Cordón.

La exposición evoca un tiempo en el que la eclosión de las diferentes vanguardias concitó en torno a la ciudad de París a numerosos artistas españoles, cuya contribución fue determinante para la difusión internacional de la modernidad. Sueño y razón, las dos caras de la creación en el arte de ese momento histórico, jalonan este viaje acompañados por algunos de sus protagonistas esenciales.

Dos vectores, dos sentidos, dos caras para un mismo rostro. Así podría sintetizarse una parte de la experiencia de la vanguardia a comienzos del siglo XX, con el cubismo, sus antecedentes y sus consecuencias, y otra vía más introspectiva y emocional, la que vendría desde el simbolismo y desembocaría en el dadá y el surrealismo.

Artistas imprescindibles en la historia del surrealismo europeo, como René Magritte y Paul Delvaux, comparten protagonismo con varios de los artistas españoles que realizaron parte de su carrera al cobijo de París y de sus múltiples estímulos, como Óscar Domínguez, cercano al surrealismo de André Breton, pero también amigo de Picasso y afín a su influencia cubista.

Razón aparte merece la personalidad y la obra de Luis Fernández, uno de los artistas más singulares y relevantes de la historia de nuestro país, al que la Fundación Telefónica consagró una monumental exposición en el año 2000 con la que contribuyó a resarcir su injustificado olvido. Un conjunto de trece obras permitirán al espectador acercarse a una pintura inquietante, conmovedora, aún secreta para muchos, de un artista obsesionado con la esencialidad de las formas.

La exposición se completa con obras de los destacados cubistas, y cinco trabajos firmados por Pablo Picasso, entre otros un hermoso carboncillo sobre papel de 1921.

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