Iberdrola secuestra e indigna a vecinos y empresas del centro por segunda vez en lo que va de año

Por segunda vez en lo que va de año, la compañía eléctrica Iberdrola ha secuestrado la actividad comercial, empresarial y cotidiana de toda una manzana, en el centro de la ciudad.

La eléctrica ha seguido el modus operandi habitual. Pegatina la puerta de los comercios con la amenaza de corte en un día y horas decididos de forma unilateral por parte de la empresa. Si dar la cara, sin opciones para los clientes, Iberdrola ha abusado de su posición estratégica y ventajosa para paralizar durante toda la mañana la actividad miles de personas.

Los comentarios en el entorno eran los evidentes. El corte afectó de lleno a un edificio de once plantas, en cuyo portal los vecinos esperaban que volviera la luz para usar el ascensor. Sobre todo pasadas las 13.30 horas, hora prevista para que volviera la corriente. Algo que se retrasó más de tres cuartos de hora.

La situación más tensa la vivió una vecina en silla de ruedas, a quien Iberdrola complicó el acceso a su vivienda.

Jornada en blanco para los comercios. Hubo quién tiró de grupo electrógeno para mantener las cámaras frigoríficas encendidas y quien se resignó a cruzarse viendo como esta mañana no se ingresaba un solo euro en su caja. A diferencia de lo que ocurrirá con Iberdrola, que seguirá ingresando todos y cada uno de los abultados recibos que mensualmente gira a sus clientes.

Otra cosa que tampoco preocupó a la compañía eléctrica es la seguridad vial. Los semáforos de los cruces entre calle del Morco, calle Guardia Civil y avenida de la Paz han permanecido apagados sin que, una vez más, hubiera presencia policial ni de operarios de Iberdrola velando por la seguridad. El pasado mes de enero, cuando Iberdrola bloqueo esta zona de la ciudad, la Policía Local no tuvo siquiera conocimiento del corte.

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