El Pleno reprueba a Lacalle y a éste le entra por un oído y le sale por otro

El Pleno del Ayuntamiento ha reprobado el trabajo de Javier Lacalle al frente del Consistorio Burgalés. ¿Los motivos? La toma de decisiones unilaterales y sin sentido (como el corte de la calle Santander), el menos precio a los grupos de la oposición, la utilización de elementos municipales para fines partidistas y un largo sin fin de motivos que a Lacalle le han entrado por un oído y le han salido por el otro.

Haciendo gala del refranero Popular, «mal de muchos…» ha debido pensar el regidor burgalés, que no ha dudado en atribuir la reprobación de los grupos municipales a la cercanía de las elecciones, tal vez ante la firme autoconvicción de que él todo lo hace bien.

Es más, Lacalle lo ha escenificado. En la ajetreada agenda de un alcalde, siempre hay tiempo para navegar por Internet e imprimirse unos titulares para demostrar que en otras ciudades también hay alcaldes reprobados, lo que solo puede significar de manera inequivoca que los pobres sufren la cercanía electoral también.

Mientras, y pese a que ni el alcalde ni los concejales del Equipo de Gobierno tuvieran interés alguno en escuchar, el resto de los grupos esgrimían los motivos por los que apoyaban esta reprobación.

La más dura, sin duda, ha sido la portavoz de Ciudadanos, Gloria Bañeres, que ha insinuado una posible prevaricación del alcalde al obligar a los grupos de la oposición a presentar esta reprobación como moción de urgencia. Bañeres se amparaba en el informe del Secretario General donde se asegura que esta moción se habló en el seno de la Junta de Portavoces. Pero, Lacalle, a lo suyo.

Así las cosas, el Pleno ha reprobado a Javier Lacalle con los votos a favor de PSOE, Ciudadanos, Imagina y los concejales no adscritos Raúl Salinero y Blanca Guinea, la abstención de Silvia Álvarez de Eulate, que hasta en esto no se moja, y los votos en contra del PP y de Fernando Gómez.

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