Carolina Blasco y su política al estilo más rancio de los independentistas catalanes

Si algo hemos aprendido del ex gobierno Catalán y la política más rancia de los últimos tiempos, es ha envolverse en la bandera de la falsa democracia para no cumplir con la ley. Una lección que a una gran parte de los españoles ha molestado, por la imagen de impunidad y por el desprecio que supone, pero de la que otra parte parece haber tomado buena nota. En este segundo colectivo estaría la portavoz del Equipo de Gobierno Local, Carolina Blasco, para sortear el cumplimiento de la ley con el cambio de nombre de las calles.

Hace aproximadamente dos semanas, finalizó el plazo para que los grupos municipales presentasen sus propuestas al cambio de nombre de las 13 calles y las 3 barriadas de la ciudad que contravenían la ley denominada popularmente como de Memoria Histórica. Todos los grupos presentaron sus propuestas a todas las calles, a excepción del Equipo de Gobierno de Javier Lacalle que solo planteó una opción, cambiar el hombre de Julio Sáez de la Hoya por el de la concejal fallecida hace año y medio Ana Lopidana.

A partir de ahí, parecía inminente la convocatoria de la Junta de Personal donde debían seleccionarse, finalmente, los nombres de las calles y elevar el acuerdo a la Junta de Gobierno para que el cambio tuviera efecto. Paralelamente, se acordó dar la participación a los vecinos de las tres barriadas para que fueran ellos quienes se pronunciasen, dentro de la ley, sobre qué nombres les parecían más oportunos.

Pero Blasco no hizo ni una cosa ni la otra. Ni convocó la comisión de personal ni los vecinos de las barriadas han recibido ninguna comunicación del Ayuntamiento. Y el tiempo sigue corriendo. Por si fuera poco, Blasco se sacó de la manga la posibilidad de que dicho cambio no se llevase a efecto sin un informe jurídico personalizado de cada una de las calles. Algo que retrasaría considerablemente el cumplimiento de ley.

Y este Lunes Blasco ha hecho un llamamiento a la democracia, muy a su manera. Para Carolina Blasco, el que exista acuerdo mayoritario o unánime de los grupos municipales no es suficiente para sacar adelante ningún cambio, y es necesario que exista “consenso ciudadano”. ¿Dónde estuvo esta mujer los meses previos al inicio de las obras del Bulevar de Gamonal?

La diferencia radica en que el Ayuntamiento de Burgos no tiene ni la facultad ni la capacidad para no cambiar el nombre de las calles, guste a quien guste, porque la ley, de carácter estatal y que afecta a todo el ámbito nacional, obliga a ello. Esconderse tras la participación ciudadana para retrasar el cumplimiento de la ley, cuando no ignorarlo completamente, es una actitud que, lamentablemente, ya estamos viendo a donde conduce. Es muy difícil de entender, y más aún de justificar, el empecinamiento de algunos de los concejales de Javier Lacalle en no cumplir con la ley y en buscar todos los subterfugios habidos y por haber para bordearla a su antojo.
¿Hasta cuando piensan continuar en este peligroso juego?

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