Cáritas Burgos ve peligrar su sostenibilidad por el descenso de donaciones

El arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, ha mostrado este martes su preocupación por el descenso en el número de donativos y donaciones a Cáritas Diocesana, del 16% en 2017 y del 42% en los últimos 4 años, lo que a su juicio hace peligrar la sostenibilidad de la entidad.

Cáritas Burgos cerró el pasado ejercicio y por segundo año consecutivo en números rojos. Lo hizo con un déficit de casi 150.000 euros, los resultantes de haber invertido 4,4 millones de euros y haber ingresado 4,25 millones.

El principal ingreso de la entidad, el 35,9 por ciento, se corresponde con donativos y herencias, mientras que el 32,4 por ciento, 1,38 millones, con subvenciones y convenios públicos.

A lo largo de 2017, Cáritas Diocesana de Burgos atendió a 7.663 personas, llegando a las casi 13.000 beneficiarias y las 80.177 intervenciones realizadas.

De ellas, 4.520 pertenecían a Burgos, 1.138 a Aranda de Duero, 1.478 a Miranda de Ebro y el resto, 1.348 a los otros municipios de la provincia.

Un año más, los programas de acogida parroquial, el empleo y las personas sin hogar fueron los que sumaron el mayor número de personas atendidas, más de 8.000 personas en su conjunto.

Si no se tiene en cuenta a las personas sin hogar, el perfil predominante de los usuarios de Cártias fueron, una vez más, las mujeres españolas y con cargas familiares.

De la memoria de la entidad eclesiástica se desvela, además, que el 27 por ciento de las personas atendidas eran nuevos en la atención de Cáritas y que el 50 por ciento llevan vinculados a la organización, al menos, los últimos cuatro años, lo que demuestra la cronificación de la pobreza.

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