Caja Rural muestra sus verguenzas en la puerta de atrás

Mientras la Guardia Civil conmemora la festividad de su patrona, la Virgen del Pilar, al inicio de Avenida de la Paz, con la tradicional parada militar y condecoraciones, a escasos metros y en pleno centro de la capital burgalesa, la calle que une San Lesmes con la plaza de Bernardas, detrás de la recién inaugurada sede de Caja Rural, luce una imagen deplorable.

Pese a que esta entidad ha renovado la imagen de sus instalaciones, que fueron inauguradas el pasado mes de septiembre, tras unas obras que concluyeron hace ya más de un mes, su parte trasera no luce en las mejores condiciones, tal vez por ser una calle poco transitada y visible para los burgaleses y turistas que visitan la ciudad.

Ramas caídas, una valla de obra que todavía no se ha retirado, cascotes o desperdicios amontonados fruto de la renovación de la fachada, son solo algunos de los ejemplos de lo que los ciudadanos pueden encontrarse cuando paseen por la citada vía.

Una imagen que contrasta con la otra cara de la fachada, la más visible, en la avenida de la Paz, que ha sido renovada integralmente para prestar una mejor imagen al público burgalés. Cabe destacar que este proyecto integral ha transformado más de 3.000 metros cuadrados de superficie, sin embargo, parece que la limpieza y adecuación de esta parte trasera no estaba contemplada en el proyecto.

Parece lógico que habiendo lavado la cara a toda la dotación, se mejore también la apariencia de esta calle, o al menos se acabe con ese aspecto de suciedad y desorden que hace que muchos burgaleses decidan no transitar por la misma. Y más aún, cuando tiene como vecinos dos enclaves representativos de la ciudad, como son la iglesia de San Lesmes y el Convento de las Bernardas.

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